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Month in Review September 2010: The Alchemy of Empire

Estudiantes, no soldados:

Nancy Meza habla del trabajo de Lucha Urbana en Los Ángeles

 

Inner City Struggle (ICS, Lucha Urbana) es una organización comunitaria que trabaja en asuntos de justicia educativa y económica en las comunidades de Boyle Heights, El Sereno, y el Este de Los Angeles. (visite: http://innercitystruggle.org). Nancy Meza es organizadora de jóvenes con ICS en la Escuela Secundaria Roosevelt, y trabaja en el grupo de jóvenes de ICS, Estudiantes Unidos (United Students). Lleva cuatro años trabajando con la organización y actualmente es estudiante en una universidad comunitaria.

War Times/Tiempo de Guerras conversó con Nancy sobre las presiones económicas que enfrentan los jóvenes de la clase trabajadora, en comunidades inmigrantes de Los Angeles, y cómo esas presiones están vinculadas al reclutamiento militar.

Nancy Meza: ICS trabaja en comunidades pobres. En la mayoría de los hogares, el ingreso total es menos de $22,000 al año. Estas comunidades también tienen las “peores” escuelas: escuelas que carecen de fondos adecuados y están hacinados, en las cuales un gran porcentaje de alumnos no terminan su último año, ni se gradúan.

En Boyle Heights y el Este de LA el 90% de la población es mexicana o latina, El Sereno es un poco más diverso. El Sereno tiene más latinos que son de cuarta o quinta generación y Boyle Heights tiene más inmigrantes latinos de primera o segunda generación.

War Times/Tiempo de Guerras: ¿Que dicen sobre la guerra los jóvenes con los que trabajas?

Muchos de los jóvenes con los cuales trabajamos están en contra de la guerra. Sienten que es una guerra injusta. Están en contra por la forma que los afecta a ellos. Ven como los fondos para la educación han bajado, que hay más esfuerzos de reclutamiento militar en los colegios. En vez de ser reclutados para ir a la universidad para tener un futuro, la mayoría de los estudiantes están siendo encaminados hacia las fuerzas armadas.

United Students realiza cada año una semana de acción sobre universidades y justicia educativa. Uno de los talleres este año se llamó “Estudiantes, no Soldados”, y les preguntamos a los jóvenes sobre la guerra. La mayoría de ellos dijeron, “Oh, es simplemente la guerrita de Bush”. Estos fueron estudiantes normales que conscientemente están en contra de la guerra.

¿Usted tiene amigos o parientes que han pensado seriamente en inscribirse?

Uno de mis amigos se inscribió inmediatamente después del 11 de septiembre. Era muy buen estudiante, competía en deportes, tomaba clases avanzadas. Entonces él decía, “mis notas son buenas pero no son excelentes. Entonces, aunque entre a la universidad, no voy a poder pagarla”.

Mis otros amigos que han pensado en inscribirse no se graduaron de la secundaria. Entonces, ellos dicen, “no puedo conseguir in buen trabajo, lo único que puedo hacer es trabajar en McDonalds ganando el salario mínimo. Entonces, por qué no me meto mejor a las fuerzas armadas y recibo capacitación laboral”. Se les está encaminando en esa dirección porque no pueden conseguir un buen trabajo, porque estudiaron en escuelas públicas que no los preparaban para empleos en el Siglo 21, ni para asistir a la universidad. [Nota del editor: recientemente el Ejército aumentó en un 25% el número de personas que no terminan la secundaria que están dispuestos a aceptar como reclutas]. Aunque se gradúen de la secundaria, no pueden pasar los exámenes para recibir trabajos con un sueldo del cual se puede vivir.

Mi amigo que se inscribió en el servicio asistió a Garfield High, que tiene alrededor de 5 mil estudiantes, y sólo un consejero universitario. Quizás sí hubiera recursos para ayudarle a pagar la universidad, pero ya que hay un solo consejero, la mayoría de los estudiantes no están enterados sobre los recursos que existen. Las únicas personas que están entregando información en estas escuelas son los reclutadores de las fuerzas armadas. A la hora del almuerzo o en las clases uno no puede encontrar reclutadores de universidades o consejeros explicando cómo entrar a las universidades o cómo conseguir apoyo financiero. Pero uno sí puede ver a por lo menos dos reclutadores durante la hora del almuerzo, todas las semanas. Así que mi amigo simplemente no contaba con la información sobre las posibilidades de ayudar a pagar la universidad.

¿Cuantos estudiantes abandonan los estudios en los colegios donde trabaja ICS?

Estas escuelas tienen una taza da abandono del 68%, de manera que menos del 40% se gradúan.

Por ejemplo, Roosevelt High School es la escuela más hacinada en el país. Hay unos 5,200 estudiantes en un local construido para 2,500. Tiene mucho que ver con el financiamiento. Las escuelas tienen el sistema de rotación porque están tan repletas. Los estudiantes estudian dos meses luego tienen vacaciones por dos meses, y regresan otros dos meses. No hay suficientes escritorios en las aulas, ni libros para la cantidad de estudiantes que hay. Con suerte hay 32 o 34 estudiantes por cada maestro, pero la mayoría de las clases tienen 40 alumnos. No es un ambiente positivo para el aprendizaje.

Los estudiantes que se gradúan de estas escuelas secundarias no se reciben con los requisitos necesarios para ir a la universidad. Así que la mayoría se pone a trabajar en restaurantes de comida rápida o en la construcción con sus padres, cualquier trabajo que pueden conseguir sin tener que tomar exámenes. Una amiga, que es muy inteligente, recibía notas de A y B, pero no tomó cursos avanzados o de honores. Tomaba clases normales. Después de graduarse, solicitó un trabajo como tutora en la escuela media donde ella estudiaba antes. No pudo conseguir el trabajo porque no pudo aprobar el examen, que incluía Algebra II. Ella no estudió Alegbra II porque no era un requisito para la secundaria, sólo para las universidades.

Estos problemas ya tienen décadas. La verdad es que ha mejorado un poco últimamente. Ahora uno puede encontrar estudiantes que se graduaron del sistema público de secundarias que regresan a las comunidades como maestros, consejeros y tutores. Ellos son los que realmente están ayudando a los estudiantes y alentándolos. Pero, una taza de abandono del 68% sigue siendo atroz.

En muchas comunidades de color, existe la tradición del servicio militar. Estoy hablando de las comunidades latinas de segunda y tercera generación, la comunidad afro-americana, filipina y de Samoa. En su experiencia, ¿creen éstos que las fuerzas armadas son menos racistas que el resto de la sociedad?

No creo que las consideren menos racista, pero sí es una forma de calzar en la sociedad. Esto lo vimos en los años sesenta, cuando los afro-americanos eran reclutados para las fuerzas armadas, aunque en la vida civil eran segregados y no tenían derechos. Creo que ellos veían a las fuerzas armadas como una puerta de entrada a la sociedad. Creo que lo mismo está ocurriendo con estas comunidades, porque no calzan en la demografía de la sociedad actual, simplemente por su cultura y su situación económica. Entonces, vienen los militares y es como decir, “Sea americano, únase a las fuerzas armadas. Si usted se inscribe, estará luchando por su país”. La gente se inscribe en las fuerzas armadas porque es una forma de sentirse aceptado por la sociedad.

En la escuela, los maestros no te enseñan sobre tu cultura. Y la mayoría de la gente que vive en pobreza, les cuesta mucho. Para ellos, ser pobre es algo vergonzante. La mayoría de estas personas trabajan dos y tres trabajos sólo para sobrevivir, y siguen siendo pobres. Creo que muchos se unen a las fuerzas armadas como una forma de ser considerados integrantes productivos de la sociedad. También, para las comunidades inmigrantes es muy difícil ahora conseguir papeles, y es muy caro. Muchos consideran a las fuerzas armadas como una forma de conseguir la ciudadanía o una forma más fácil de legalizarse en el país.

Asistí a una conferencia en octubre sobre el contra-reclutamiento y me di cuenta que aunque uno se inscribe en las fuerzas armadas, no le garantizan la ciudadanía. Solamente aceleran el proceso al permitirlo a uno hacer la solicitud de inmediato en vez de esperar cinco años.

Es igual con el dinero para estudiar. Sólo el 50% de los veteranos reciben esos beneficios. Los militares hacen mucha propaganda con los estudiantes, los llaman cada dos años, hay comerciales por televisión, y hay mucha presencia militares en las escuelas. Los estudiantes tienen la idea que los militares le van a ofrecer muchas cosas. Una cosa que hemos hecho es pedir a los estudiantes que analicen de manera crítica a las fuerzas armadas. Sabe, se gasta tanto dinero en las fuerzas armadas que se debilita la educación, la vivienda, y la salud. De un dólar [de gastos del gobierno], cincuenta centavos se gastan en las fuerzas armadas, sólo cuatro o cinco centavos son gastados en la educación, dos en la salud. Gastamos tanto en las fuerzas armadas que no hay dinero para programas sociales, entonces uno se mete a las fuerzas armadas porque ellos prometen todos los programas que uno no recibe como ciudadano normal.

Y vemos esto en los programas de JROTC. ¿Cómo es JROTC?

Yo lo he visto en las escuelas medias, pero se llamaba Cadets. [Nota del Editor: El programa Naval Sea Cadets (Cadetes Marinos) es para jóvenes entre 11 y 17 años. Es afiliado a la Liga Naval de EEUU (U.S. Navy League), un grupo ciudadano que apoya a los servicios militares marítimos]. Hasta los alumnos en sexto grado se les entrena para inscribirse en las fuerzas armadas, para ser soldaditos. En la secundaria, uno lo ve más; JROTC tiene sus propios edificios e instalaciones en nuestro distrito escolar. En Roosevelt High School tiene un recinto subterráneo para la práctica de tiros.

A principios de cada año, ya que nuestras escuelas están tan hacinadas, no hay cupo para que todos tomen clases de educación física. Entonces, llegan los reclutadores de JROTC a las aulas de educación física y les dicen a los alumnos, “en vez de ir a educación física, ustedes se pueden unir a JROTC y será honorable, se considera como una actividad extra-curricular, y se ve bien en sus solicitudes para universidades”. Hacen un reclutamiento masivo. No hay otros clubes que llegan a los estudiantes para decir, “únase a nosotros y se prepara para la universidad”. Sólo lo hace JROTC.

Y, porque las escuelas están tan topadas de gente, no hay espacio en las otras clases, y a los alumnos se les mete a JROTC sólo para llenar espacios en su programación de clases.

En JROTC uno aprende a usar armas y a marchar. La mayoría de los estudiantes en JROTC vienen de comunidades pobres. Son estudiantes cuyo primer idioma no es inglés, estudiantes que no están encaminados a la universidad. A estos estudiantes se les entrena a inscribirse en las fuerzas armadas al salir de la secundaria. La mayoría de los estudiantes de JROTC se inscriben en las fuerzas armadas al salir de la secundaria. [Nota del Editor: Los contra-reclutadores argumentan que JROTC realmente constituye un desgaste para los recursos de las escuelas, y enseña una versión sesgada de la historia de Estados Unidos].

Me dice Jorge Mariscal de Project YANO que cada vez hay más latinas que se inscriben.

Las fuerzas armadas están reclutando a las latinas, han cambiado su mensaje para tener como blanco a las latinas. El mensaje es, que si uno es latina, unirse a las fuerzas armadas es un acto feminista. Uno va a pelear al lado de sus hermanos; a uno se le da el poder que ahora tiene el hombre.

La posibilidad de independencia económica entrega un sentido de poder a la gente. ¿Se está cerrando ese camino para las mujeres de color, y las está encaminando a ver a las fuerzas armadas como una opción feminista?

Esa es la impresión que quiere dar las fuerzas armadas. Pero dicen lo mismo sobre los hombres que no pueden conseguir un trabajo ni pagar la universidad. Creo que es más el mensaje de las fuerzas armadas, y las mujeres lo están percibiendo y piensan, “Bueno, debe ser la verdad”.

ICS trabaja con otros grupos en Los Angeles que se enfocan en el trabajo de contra-reclutamiento, como la Coalición contra el Militarismo en Nuestras Escuelas (CAMS, Coalition against Militarism in Our Schools)?

Sí. Cada vez que nos enteramos de que los reclutadores militares iban a llegar al colegio nosotros realizábamos contra-reclutamiento un día antes. Entregamos folletos sobre la realidad de la guerra, la realidad de las fuerzas armadas, y lo que uno debe pensar antes de unirse a las fuerzas armadas. Era genial, porque antes de que llegaran los reclutadores a la escuela, los alumnos ya estaban conscientes sobre los mitos y las realidades de inscribirse en las fuerzas armadas. Entonces, al día siguiente llegaban los reclutadores para tratar de persuadir a los estudiantes que van a recibir dinero par la universidad, y los estudiantes decían, “Según este papel que recibimos ayer, sólo el 50% de los veteranos reciben ese beneficio”.

Es lo mismo que hicimos con Estudiantes, no Soldados. Es un taller que se realizó en 45 aulas en cada escuela secundaria. Le explicamos a los estudiantes cuanto dinero se gasta en las fuerzas armadas, y porque los estudiantes se están inscribiendo. Le explicamos los hechos y las realidades, para que ellos tuviesen más información antes de tomar su decisión. Muchos estudiantes en esos talleres se cambiaron de opinión. Antes decían, “Oh, queremos inscribirnos en las fuerzas armadas,” y luego decían, “Voy a la universidad para tratar de conseguir un buen trabajo”.

- Lynn Koh

Month in Review

August 2010:
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Making Monsters
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May 2010:
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